
Somos la ausente eternidad y como un rio que viene y va, somos un juego, somos sueños, somos INSTANTES del amor, y cada grano de dolor, somos la vida que se asoma otra vez.
Corría el año 2012, veraneaba en Quequén, Necochea. De repente una de las noches que transcurrrían sin nada aparente, una de las acompañante...
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